blog de Patricia Álvarez
Periodismo sanguijuela
Patricia Álvarez, 21-02-10Tengo un problema. Desde que terminé las prácticas este verano, hay una impresión negativa que me persigue y que necesito que alguien me rebata o me confirme, no vaya a ser que dé conmigo y, de un mordisco, me transforme en un híbrido de periodista-vampiro. Me explico con una pregunta y así acabamos más rápido: ¿chupa demasiado la prensa de las agencias informativas?
Supongo que el término “demasiado” es difícil de concretar y que la labor periodística es últimamente tan polifacética y extremadamente veloz que para conseguir que la noticia simplemente llegue hay que adoptar medidas desesperadas. “Hay que”. Sí, lo puedo llegar a entender, pero no lo comparto. Eso lo tengo claro.
Lo malo es que difícilmente el periodista va a poder estar desligado de la línea editorial de un medio, de la censura del jefe de sección o de la necesidad de garantizarse el ingreso en su cuenta de un sueldo a final de mes. Y…¿qué hacemos?¿entramos por el aro? Ya lo resumía muy gráficamente, desde mi punto de vista, Vicente Navarro, profesor de nuestra facultad, cuando se refería al oficio periodístico y reducía esta disyuntiva, de nuevo, a una simple pregunta: ¿garbanzos o dignidad?

El beso imprescindible
Patricia Álvarez, 24-01-10Habrá sido por aburrimiento o por culpa de los habituales y, en su mayoría, involuntarios estudios sociológicos que de vez en cuando me embargan, pero el caso es que las monótonas guardias de recreo que me toca hacer todos los viernes del calendario escolar me han hecho llegar a una conclusión: la popularidad de un adolescente en el instituto se mide en besos.
Si tienes dudas, no te preocupes. Yo te explico en un momentito cómo saber en escasos treinta minutos (el tiempo que dura normalmente un recreo en la enseñanza media) si perteneces al codiciado grupo selectivo de los más populares.
Todo empieza en el mismo momento en el que toca el timbre y sales acompañado de tu siamés o siamesa correspondiente, esto es, tu amigo o tu amiga del alma que jamás te abandonará y que secundará todos tus gestos de celebración, asco o sorpresa durante al menos los dos primeros trimestres (en el último, siempre se enfadan por líos amorosos o amigos intrusos). Y justo ahí, cuando empiezas a enfilar el pasillo que te conduce al patio y a la ficticia libertad temporal, comienza la ronda de besos.
Estados de ánimo
Patricia Álvarez, 22-12-09La profesora de historia, escondida bajo un disfraz de seguridad que embrutece su gesto, está asustada. Le aterroriza la fragilidad de una vida que rebosaría con el humor sarcástico que la caracteriza y que la mantiene a flote en los momentos grises. Las entrañas, no el corazón, se le retuercen al pensar en la pérdida, pero consigue esbozar una media sonrisa cuando piensa en que por fin mañana conocerá a los “pibes” y dará rienda suelta a su vocación de enseñante: la mejor de sus terapias antidepresivas.
El hombre, de casi 60 años, se muestra cabizbajo. Está preocupado por un dolor que lleva aguijonando su pecho intermitentemente durante las últimas semanas. Paradójicamente, teme más el momento de realizar esta confesión a los que quiere que afrontar en solitario sus posibles consecuencias. Le gustaría dedicar más tiempo a sus huertas, contemplar sin presiones la quietud del Océano y conducir, eso sí, a menos de 80km/h por alguna carretera perdida del centro de Europa.
La eufórica se prepara para subirse a un avión. El estómago le arde de nervios, pero no se angustia, porque sabe que ese nerviosismo es de los buenos. Constituye el preludio del reencuentro, de la sobrina ocurrente y de los dulces amargos de una ciudad que una vez fue su todo y que ahora no llega ni al suficiente.
¿La culpa la tienen los medios?
Patricia Álvarez, 21-11-09Desde hace ya algún tiempo, he llegado a la conclusión de que si existiera un ránking de las comunidades autónomas más nombradas en los informativos televisivos, Cataluña, Madrid o la Comunidad Valenciana serían las que ocuparían los primeros puestos.
Es curioso cómo comunidades tan lejanas a la nuestra, tanto en kilómetros como en costumbres, pueden parecer más cercanas a través de la simple herramienta de un telediario. Pero este poder entraña también un lado oscuro: las comunidades no nombradas, a su vez, también parecen más distantes y el efecto secundario sobre lo que ocurre en ellas resulta ser, inevitablemente, una injusta indiferencia o, al menos, un interés mermado.
Una Laguna insomne
Patricia Álvarez, 02-11-09Son las 23 horas y 37 minutos y, aunque no es excesivamente tarde, mi cuerpo lleva ya más de media hora mandándome señales para recordarme que ya es hora de acostarse. Y yo, haciéndome la dura, me mantengo imperturbable, y eso que escribo a duras penas en el portátil sentada sobre la cama y anestesiada por un sobre de frenadol que espero que me defienda frente a la gripe alfabética que me tiene con voz de Colombo desde hace 3 días.
Lo dicho. Sigo en mis trece. No pienso dormirme todavía, por mucho que mañana sobreviva renqueante al ajetreo del día. A ver, no es que se trate de ningún ejercicio masoquista. Más bien, estoy practicando, haciendo un ejercicio preparatorio para tragarme cualquier bostezo espontáneo que pudiera atacarme a finales de mes. Porque no me la quiero perder. La noche en blanco lagunera. Ya está, ya lo dije. Mi creatividad mermada no pudo dar más rodeos que pudieran imprimir más intriga a este texto improvisado.
Simplemente, vida
Patricia Álvarez, 24-08-09No sé qué me pasa con eso de las vidas prestadas, pero de vez en cuando me inunda una ráfaga de nostalgia que me corta la respiración y me deja abatida.
No sé si entiendes lo de las vidas prestadas. Son esos retazos que uno se arriesga a llenar con nuevos escenarios y nuevos compañeros. En general, es un episodio relativamente corto que surge por iniciativa personal o por impulso de los otros. Un erasmus, una beca, un trabajo, un idioma, un viaje, alguien que te tiene atrapada la razón y el corazón…los motivos son muy variados.
El caso es que, de pronto, ahí estás. El alma henchida por la emoción del futuro incierto y, al mismo tiempo, encogida por el miedo a lo ajeno. (Ojalá no existiera. El miedo, digo. Es de lo peorcito con lo que uno puede toparse en este mundo, además de la envidia, claro.)Ya está. Necesitaba hacer este inciso. Dicho lo cual, vuelvo a mi fascinación por las vidas prestadas.
