Reflexiones, más o menos acertadas, sobre Mozambique (2)
Despertamos relativamente pronto, aunque no tanto como para sorprender a la mujer de Macías, el gerente, limpiando y rastrillando todo el campamento. Lorenzo Macías: el encargado, en nombre de la comunidad de Madjadjane, de todo aquello; Rosa a secas: la mujer de Macías. Rosa no sólo limpiaba, ordenaba y rastrillaba todo el complejo, sino que también cocinaba, fregaba, movía sillas y mesas de un lado para otro, hacía las habitaciones…, todo ello cargando con una “criança” de no más de dos años a la espalda sujeta con una capulana, el pañuelo multiusos africano. Como dijo Ana en una discusión con un portugués, la sociedad en la que la mujer lo hace todo, desde plantar y recoger la mandioca de la “machamba” (palabra bantú que se utiliza para denominar a la huerta o campos de cultivo), hasta cocinarla en la cocina, no es una sociedad matriarcal, al contrario de lo que piensan muchos. En estas situaciones, la mujer no deja de ser una especie de trabajadora a sueldo, pero sin sueldo. Pervive así una especie de esclavitud socializada y domesticada, en tanto en cuanto la esclavizada es la madre, mujer e hija, y el patrón será cualquier hombre de la casa con más de quince años. Lo normal es que Rosa, haciendo todo lo que hacía, y, por supuesto, controlando mucho más que su marido de la gran mayoría de las cuestiones familiares, tuviera algún poder de decisión sobre cómo tratar a los visitantes, pero, por lo que pudimos ver, no era así cómo funcionaban las cosas. Rosa, la única y gran heroína de África, el paradigma del machismo tercer y primermundista, el símbolo de la explotación consuetudinaria conservada por activa y por pasiva, por los siglos de los siglos.
Así pasamos la primera mañana entre la comunidad de Madjadjane, embelesados por la humilde solicitud de Rosa y encantados con la sincera simpatía de Macías. No había mucho que hacer por allí, con la playa a demasiados kilómetros de distancia como para ir a pie, y un río, el Río Maputo, lleno de fondones y hambrientos hipopótamos que no permitían darse un inofensivo baño ni a los lugareños de toda la vida. Así, decidimos contactar con un guía de la comunidad e ir a dar un paseo hasta los límites de la Reserva Especial de Maputo, a unos dos o tres kilómetros. La caminata fue bastante dura; la vegetación, monopolizada por el omnipresente eucalipto, no ofrecía más emoción que el inconfundible paisaje de la sabana africana, y el espíritu conversador de nuestro guía, Francisco (al que apodamos, cómo no, Paco), era tan inexistente como los avistamientos de grandes fieras salvajes, a excepción de las gallinas africanas (“galinhas do mato”, o, en español, pavos de monte). Lo que no sabíamos era que, a medida que nos acercábamos a la entrada de la Reserva, íbamos acercándonos también a los pequeños núcleos de chamizo donde los madjadjane mantenían y vivían su cultura. De pronto, mientras comenzaba a abrirse la senda de tierra prensada y ésta se iba comiendo cada vez más vegetación, nos topamos con un pequeño claro en donde se levantaba algo así como un complejo escolar con algunas cabañas complementarias. El reencuentro con organismos vivos que no fueran matorrales o escarabajos de cinco centímetros nos produjo una excitación inmediata y nos sacó del bochornoso letargo en que nos había sumido la caminata bajo el sol implacable. Y parecía que esa excitación también hizo mella en los jóvenes estudiantes del centro escolar, porque en seguida se pusieron a la carrera para venir a nuestro encuentro. ¡Niños! La cuacua, una fruta parecida al limón pero con la corteza muchísimo más dura, con la que jugaban los estudiantes al fútbol perdió todo protagonismo y hubo una desbandada infantil hacia nosotros mientras cantaban, bailaban, reían y saltaban. Entenderte con la mirada de un niño puede ser más estimulante y emotivo que cien puestas de sol o que cualquier reserva natural. Las conversaciones sobran, no sirven de nada las palabras de cualquier idioma que podamos chapurrear, y en cuanto levantas la cámara para fotografiarle, la expresión de asombro y traviesa inteligencia te ofrece el paisaje más bonito de toda África. Quizá es esa esperanza que desprenden, esa sana inocencia (que ninguno debiéramos haber perdido) que puede abrirse paso a través de la piel llena de mugre y de pobreza para estamparse en tu cara y darte la mejor lección sobre cómo ha de pasar el hombre por esta vida. Hay que jugar con ellos, aprender de ellos para que ellos puedan también aprender de nosotros.
Cuando hubo pasado el ciclón emocional del encontronazo entre diferentes culturas y edades, y los niños ya empezaban a desperdigarse por la “escola”, decidimos seguir la marcha cruzando el río y rehaciendo el camino hacia el campamento por la orilla opuesta. El Río Maputo se arrastraba junto a nosotros a nuestra izquierda, a la vez que algunos grupos de cabañas que formaban pequeñas aldeas iban descubriéndose, humildes, serenas y silenciosas, a mano diestra del camino. Algunos habitantes madjadjane se iban cruzando con el trío explorador, y, de vez en cuando, entablaban largas y pausadas conversaciones con nuestro amigo Paco en su idioma, el shangane, hablado, sobretodo, en el sur del país.
Me parece a mí que el mozambicano es un hablador incansable. Cuando se encuentran en cualquier lugar, como en una cantina en medio de la sabana, en una chapa atestada de gente y bultos o en medio de la “estrada” mientras degustan mandioca cruda, los fluidos comentarios conforman, finalmente, largos coloquios en los que la risa y la expresiva crítica, apoyándose en enérgicos movimientos de manos, brazos y cabeza, parecen ser los protagonistas. No paran de charlar, desde los policías vistiendo el omnipresente AK-47 que piden el pasaporte a todo turista que se les cruce, hasta los trabajadores del muelle mientras cargan a hombros una descomunal pieza de maquinaria; desde el cobrador de la chapa con los que han de pagar el viaje (regateando el precio o hablando de si tardará mucho o poco en salir), hasta el camarero con el hombre gordo, tan gordo que roza la grosería, exhibiendo sus anillos y collares de oro en la terraza de una cafetería de Inhambane. Ya pueden estar aplastándose unos a otros dentro de un machibombo, a 35º bajo un sol que raja las piedras y con cuatro horas de viaje todavía por delante, ellos, la mayoría de ellos, digo, no dejan de hablar, reír o discutir como si estuvieran sentados en una terracita de La Laguna tomándose una cerveza en un enorme vaso helado. Eso sí, las cosas en Mozambique se suceden lentas, sin prisas y con todas las pausas que sean necesarias. Ya nos lo dijo un mozambicano cuando le preguntamos cuánto tardaríamos en llegar a un restaurante si íbamos por la playa. Ooooh, nada, nada, quinze minutos, o dez pra vos, que sois espanhois. Pero pra nos, los mozambicanos, quinze minutos.

Comentarios
Hola, Dani, he llegado a tu
Hola, Dani,
he llegado a tu blog buscando información sobre Mozambique, porque estoy pensando en irme este verano allí de viaje. El problema es que no he encontrado mucha información sobre el país en Internet, y no conozco a nadie que haya estado allí.
Nuestra idea es un viaje con un presupuesto más bien bajo, es decir, en plan mochilero y sin ninga ruta fija. Lo único que hemos encontrado por Internet son viajes organizados, safaris y resorts caros y muy turísticos en la playa.
¿Cómo lo estáis haciendo vosotros? ¿Crees que es muy complicado hacer un viaje de este tipo por Mozambique? ¿Cómo ves el tema de la seguridad y el alojamiento?
Espero que puedas ayudarnos, ¡gracias!,
María
Hola, María. Mira, yo me
Hola, María. Mira, yo me fui con una ONG, Turismo Solidario y Sostenible, con la que desarrollé una ruta turística para gente como tú, o eso creo. En la página web de la ONG, www.turismo-solidario.es, tienes dos rutas, una en el norte, que la desarrollaron otras dos personas, y la del sur, que la desarrollamos mi prima y yo. La ruta y los alojamientos, en principio, son ideales para un viaje barato y en el que puedas vivir de verdad Mozambique, con alojamientos en campings, hoteles o lo que sea, pero, lo mejor, que todos están llevados por mozambiqueños y, los más, por mujeres. Es un poco largo de explicar por aquí, pero, en principio, éstos eran los requisitos para incluir cualquier establecimiento en la ruta de la ONG.
La vida allí no es cara, lo único que dispara el presupuesto suele ser el billete, porque en Mozambique el Gobierno sólo permite una compañía aérea, la TAP, y eso encarece mucho el precio. Sin embargo, mucha gente suele viajar a álgún país fronterizo, Tanzania o Zambia, al norte, o, mucho más común, Suráfrica al sur, y entrar, bien en jeep, si cogéis coche, o bien en autobús. Todo depende de la ruta que elijáis.
Bueno, en definitiva, métanse en la página de Turismo Solidario, y, si pueden, contacten con ellos, estoy seguro que les va a ser muy útil.
Y por la seguridad no te preocupes, es uno de los países más seguros de África.
Mucha suerte, si necesitan otra cosa pregunten sin problema, que intetaré contestarles pronto, un saludo, ¡y mucha suerte con el viaje!
Hola, Dani! que tal todo?
Hola, Dani!
que tal todo? quería darte las gracias por contestar tan rápido, y decirte que tu respuesta nos animó a comprarnos el billete de una vez, con lo que el proximo 30 de julio estaremos en Maputo, y de ahí, pues ya veremos!
estuvimos mirando los sitios de Turismo Solidario y sí, te confirmo que es lo que andábamos buscando. tenemos muchas dudas, porque como te dije la otra vez, no hemos encontrado mucha información en Internet. pero bueno, allá vamos, estas sorpresas también son parte del viaje, no?
por cierto, ¿cómo hicisteis vosotros con el dinero? nosotros no solemos llevar dinero encima cuando vamos de viaje, normalmente funcionamos con Travel Cheques, pero en Mozambique, al parecer, no los usan, y no sabemos si habrá cajeros. y claro, tampoco mola ir con un montón de dolares por ahí...
bueno, tío, muchas gracias por todo, y si alguna vez necesitas alguna información o lo que sea, pos ya sabes donde estoy!
Hola María he leido un poco
Hola María he leido un poco tarde tu correo, mañana ya estará en el avión. Nosotros nos vamos tb este verano del 4 de agosto al 27, y solo tenemos el billete como nos llevais ventaja podias escribirme de vez en cuando en esta pag. x si me tiene q hablar de un sitio q no nos podemos perder o hacer cualquier comentario.
MUCHAS GRACIAS Y FELIZ VIAJE.
Hola, María, ¡me alegro de
Hola, María, ¡me alegro de que hayan decidido marcharse! (qué envidia). No lleven dólares, las casas de cambio son muy caras, yo no llevé ni euros. Lo mejor es sacar en cada cajero que vean. Entérense de cómo es la comisión, si es que la hay, y digo lo de "en cada cajero que vean" porque en muchos símplemente no hay dinero. Ocurre mucho allí, que los bancos se quedan sin dinero. ¡Oye, por cierto! No se queden con nada después del viaje, que aquí no se puede cambiar. Yo me dejé 3000 meticales en un bolsillo de la mochila a mi vuelta y aún los tengo ahí. Bueno, pues casi que si quieren llevar algo de dinero desde aquí, me ofrezco a cambiároslo a precio de costo, jaja, ¡lo digo en serio! Es que incluso os lo regalaría, yo qué sé, para tenerlos ahí muertos de risa. Dime algo, y se los envío. Son, al cambio, unos 80 euros... Buf, parece que estoy haciendo negocio, jaja, qué locura, pero ya te digo, que lo que me den me da igual, sólo quiero darles algún uso, e igual la próxima vez que yo vaya ya cambiaron la moneda..., otra vez.
Si quieres, escríbeme a mi correo, daniguitar37@hotmail.com Y, sobre todo, una vez allí, ¡aléjense de los guiris!!!
Hola Dani: En la pag. de
Hola Dani:
En la pag. de turismo pone que van a poner nombres de agencias pero no hay ninguna información. Te lo decía porque queremos alquilar un 4x4 y no veo ninguna agencia de alli solo AVIS y EUROPCAR ¿tienes tu información sobre alguna agencia de alli?
Me recomiendas algo maravillosos q no me pueda perder? nuestra idea es subir de Maputo a Beira y desde la costa meternos hacia algun parque del interior.
Lo del campamento Madjadjane ¿vale la pena?
GRACIAS.
Hola ! tengo un familiar que
Hola ! tengo un familiar que se va dentro de muy, muy poco a trabajar a la zona de Nahmantanda (Mozambique), ¿puede alguien informarme qué tal se vive allí?
¿qué consejos le podríamos dar? ¿hay muchos insectos? ¿qué hacer para protejerse de los mosquitos u otros? ¿hay medicos u hospitales cerca de allí? ¿hay cajeros de banco?
Ruego me informeis pronto. Podeis hacerlo tambien en el mail josebasaz@yahoo.es
Un saludo,
Pepe
Enviar un comentario nuevo